"El que no aguante el calor del horno,
que salga de la cocina"
Truman, presidente de los EEUU |
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La forma en que un jugador puede manejar la presión es otra de las diferencias entre los jugadores comunes y los grandes campeones. Los primeros disminuyen su rendimiento frente a la presión, se intimidan, se ponen nerviosos y erráticos, mientras que los segundos se agrandan, aumentan su eficiencia y mantienen la serenidad suficiente para definir los partidos en los momentos más críticos.
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La presión surge ante un momento de definición donde la realidad se va a modificar de modo significativo y el sujeto tiene una responsabilidad directa
en el desenlace de la situación. |
Pero ¿Que es la presión? ¿Donde está? En principio no es un objeto físico concreto y tangible. No la podemos ver ni la podemos tocar, pero sabemos que existe, condiciona las conductas y el juicio de las personas. Excede al deporte y se encuentra en todos los ámbitos de la vida, un examen, una entrevista laboral, un asalto, un secuestro, un juicio oral, una operación quirúrgica y muchos otros escenarios. Por eso el deporte nos gusta tanto, representa también las luchas cotidianas por las que atravesamos; éxito y alegría o fracaso y frustración. Son momentos donde la situación exige una respuesta del sujeto frente a las dificultades que se le presentan y que el actor debe superar. Es un momento de definición donde la realidad se va a modificar de modo significativo. Es una prueba, un desafío, un reto y al que la persona está convocada de modo ineludible. Es una tensión psicológica producto de un juego de fuerzas opuestas, dos oponentes en pugna o un actor frente a una dificultad de la realidad, por ejemplo un experto desarmando una bomba o un andinista escalando en la altura con el precipicio debajo.
Continuación:





© Gustavo Maure
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