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Psicología del Deporte
Autor: Gustavo Maure

El deporte y las jugadas sorpresivas
Relación agresividad y función alfa

NUEVO VERSIÓN MEJORADA: Cuadernos de Psicología del Deporte N° 53 - Función Alfa
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El cerebro es un músculo
y hay que ejercitarlo

Con esta reiteración de ejemplos que operan a modo de entrenamiento mental, solo quiero mostrar las ataduras de la repetición de lo conocido en la que queda atrapada la mente, los buenos deportistas siempre supieron sacar la jugada inesperada generando sorpresa en tanto superaban el estereotipo de pensamiento del rival. Siempre estuvieron mentalmente un paso más allá.
Los esquemas de acción que tanto cuestan aprender, un día se transforman en automatismos y por lo tanto se vuelven previsibles.
El libro de Shunryu Suzuki, “Mente zen, mente de principiante”, ya mencionado, nos expresa con toda claridad que a medida que avanza la maestría en el zen la mente se hace más “humilde”, abierta entonces para aprender nuevas cosas y en consecuencia, menos cerrada a los estereotipos de pensamiento.
Vamos a dar un ejemplo de la ruptura y superación de los esquemas mentales de pensamiento; los camarógrafos decían que cuando enfocaban de cerca a Maradona les costaba seguirlo porque sus movimientos eran impredecibles, el genio de Diego no estaba solo en sus pies, sino esencialmente en su mente. Permanentemente rompía con los esquemas paradigmáticos de los otros jugadores a los que los camarógrafos les habían tomado el tiempo.
Sus respuestas verbales tenían el mismo toque de genialidad, nadie quería polemizar con Diego, ya que una respuesta suya desbarataba todo un mundo de argumentos. Lamentablemente ese carácter imprevisible se trasladó posteriormente a su vida personal trayéndole dolorosas consecuencias.
Don Alfredo Distéfano tenía en sus respuestas el mismo toque de originalidad que en su juego, siendo entrenador del Valencia el equipo andaba de mal en peor y cuando tras una nueva derrota debía dar explicaciones, lejos de inhibirse, acuñó una frase memorable jugamos como nunca y perdimos como siempre.
La valía logra que no quedemos atrapados en la realidad paradigmática que nos impone el contrario. La pulsión de muerte sublimada produce un salto cualitativo del pensamiento que forma una sola unidad con la acción. Si se nos permite, posibilita esquilar al que viene por lana. Para hacerlo se debe conocer al contrario en su estereotipo de reacción, en lo íntimo de su mente, tal como afirma el maestro Takuan.


La jugada si es sorpresiva es doblemente efectiva.
Bobby Fischer descoloca a Spassky con un movimiento que no estaba previsto.

A esta actitud mental la llamaremos función alfa, la expectativa de lo que se sale del parámetro, la espera de lo inesperado, la inmediatez de reacción ante lo no previsible. Alfa en matemática señala una incógnita, no sabemos que es, pero al escribirla crea y engendra el espacio donde debe advenir lo nuevo. Es la expectativa ante la jugada que sale del parámetro habitual o que rompe el estereotipo.

“El enemigo nunca hace lo que uno espera”

En los simuladores de vuelo existe una programación que introduce errores en el instrumental sin avisar que son tales, el piloto debe estar muy atento. Estos ejercicios buscan el desarrollo de esta función mental que queremos señalar. Un plus de atención o alerta. Una sana desconfianza. Por antonomasia la subestimación del rival anula la función alfa. La frase que afirma, “El enemigo nunca hace lo que uno espera”, intenta despertar la función la función alfa en el combatiente. Lo mismo que la ya citada de Federico el Grande, “Es perdonable ser vencido pero nunca el ser sorprendido.”

Pero la función alfa no solo debe ser defensiva, sino que también tiene que estar presente en la ofensiva, señala el vacío de representación, el casillero libre que debe ser llenado con la propia jugada sorpresa, la que el otro no espera. Alfa es una actitud permanente pero que genera efectos de destello a modo de un faro. Indica el plus que se sale del esquema mental. Señala lo que está más allá de la lógica. Es lo que rompe la lógica para inaugurar una nueva lógica. Es la táctica que responde a una nueva estrategia para imponer una nueva realidad paradigmática. Dante Panzeri llamaba al fútbol dinámica de lo impensado.

Podemos representarla de la siguiente forma:

Función alfa - Estructura del pensamiento creativo
Razonamiento 1
 
Razonamiento 2
 
Razonamiento 3
 
inteligencia inconciente inteligencia inconciente

El casillero vacío, a continuación de cada razonamiento, es el alfa, el lugar donde debe advenir la reacción de respuesta defensiva o iniciativa en la ofensiva. Los razonamientos concientes operan sobre base de la fluidez de la inteligencia inconciente.

Llamamos esquemático a un pensamiento que no tiene estos intervalos donde puedan surgir las alternativas o variables. Alfa crea aquello que supera el paradigma implícito en los esquemas, pero tampoco se trata de descreer de estos, un piloto de combate que lucha contra un enemigo en el aire necesita tener sus parámetros de vuelos perfectamente claros para aprovechar al máximo las potencialidades de su avión, pero debe ser capaz de colocar a su oponente en la línea de fuego. En lo que se refiere a actitud mental no existe ninguna diferencia con el deportista.

Cuando el maestro de artes marciales le venda los ojos al discípulo y lo ataca de diversos ángulos, lo pone en una actitud psíquica que para nosotros es ejemplo del desarrollo de esta función que luego tiene que ser una cualidad permanente. El tigre en la preparación del ataque tiene esta misma postura anímica, está preparado para sorprender y alerta para no ser sorprendido por la velocidad y giros de la presa. Algunos boxeadores, como Locomotora Castro y John David Jackson, simulan estar al borde del nocaut para que el rival baje el alerta y sorprenderlo con un golpe inesperado.

Esta función es algo espontáneo en muchos deportistas, ponerle un nombre facilita su estimulación, entrenamiento y recuperación de la función cuando las cosas se complican en el partido, ya que la experiencia demuestra que alfa disminuye en las situaciones críticas.

Para terminar, deseo hacer una breve mención a la historia de la famosa cabeza de Geniol. Nos basamos en una fuente sumamente confiable sobre algo que sucedió hace mucho tiempo, pero que es sumamente útil para ejemplificar nuestra propuesta de la relación entre agresividad y creatividad.
Apenas desarrollada la idea del analgésico, el dueño del laboratorio encomienda a una agencia de publicidad el desarrollo de una campaña superlativa. El cliente es excelente, el equipo trabajó arduamente, pero la propuesta es rechazada. El dueño de la agencia reorganiza todo y vuelve a presentar una nueva idea, es rechazada por segunda vez y luego en una tercera oportunidad.
El director regresa furioso a su oficina y en la cúspide del odio toma arcilla, moldea la cabeza del dueño del laboratorio, le coloca clavos y tornillos que simbolizan el dolor de cabeza y le hace un poco de gestos de inocente, consumando una obra de arte que fue inmediatamente aceptada.
La agresividad burda, la que no sirve, hubiera sido disgustarse y enojarse con el dueño del laboratorio para luego retirarse.
El creativo necesitó llegar al límite de aquello que parecía imposible para sacar su mejor respuesta, es la misma acción a la que se ve empujado el discípulo del maestro zen.
O sea toparse con el límite mental que necesita atravesar para poder alcanzar sus objetivos, tanto para diferentes actitudes en general como para el deporte en particular.

Pero para acceder a este logro le fue necesaria una intensa sublimación de la pulsión de muerte, que combinada con Eros, le permitió crear esa obra de arte que trascendió los límites de su época para convertirse en un icono histórico de la publicidad.

Se puede comparar el Zen con el cubismo, un tipo de pintura que fundó Picasso, donde el cuadro no obedece al realismo sino que es un conjunto de fragmentos y cada uno responde a distintos enfoques sobre el objeto. En este sentido, El Rival Interior es un libro cubista, aborda diferentes ángulos y perspectivas del deporte, y al modo del Zen, el lector podrá unificar con su sello personal aquellas deducciones que le puedan ser de más utilidad. El libro tiene la ventaja de que sus capítulos pueden ser leídos de forma salteada y periódicamente.

Detalle del “Guernica” Pablo Picasso

Los capítulos tienen distinto valor de acuerdo a cada jugador que lo lea, alguien con más represión de la agresividad centrará su atención en el deporte y los guerreros samurai, otro con problemas en la relación con el público tendrá como objetivo la lectura de la angustia escénica y la mirada del otro. Pero siempre queda abierta la integración de estos aspectos a la personalidad del deportista, ya que quien no libere y desarrolle su auténtica personalidad no llegará a cumplir con los objetivos que ambiciona.

© Gustavo Maure

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Cabeza de Geniol

Es una cabeza sumamente gráfica y expresiva. Su expresión sonriente nos dice que superó el dolor de cabeza, representado por los clavos, tornillos y alfileres insertos en el cráneo y en la cara, gracias a la acción del analgésico. La representación del dolor es similar a las imágenes libres que tomaría el sueño para poder graficar algo tan difícil como una sensación corporal. El personaje se presentó en afiches callejeros, diarios, revistas y en cabezas exhibidas en las farmacias, etc. La campaña publicitaria se hizo famosa entre los años 1925 y 1930 y pertenece a una época en que la publicidad en la Argentina se modernizó adoptando nuevas técnicas e incorporando artistas plásticos a la concepción publicitaria. Su autor es Lucien Achille Mauzan, ilustrador francés, llegado a Buenos Aires a mediados de los años '20. Famoso en París como afichista, fue contratado por Exitus, la agencia publicitaria más famosa en aquellos días. Fue tal éxito de la campaña que, por muchos años, cualquier analgésico fue llamado Geniol a partir de ese momento.

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Bibliografía, fuentes e imágenes

Suzuki, Shunryu, Mente zen, mente de principiante , Buenos Aires, 1994, Editorial Troquel. 2° edición.

Escande Enrique, La viruta del fútbol , Buenos Aires, Editorial Planeta, 1999, pág. 26

http://www.acceder.buenosaires.gov.ar/acceder/images/do/12/3c8e8dbb72c3d3179942c9af9cbbd7c9.jpg

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