Terminada la guerra la pintura se exponía en París, un empresario alemán de derecha observaba junto a Picasso el gigantesco cuadro. -¿Esto lo hizo Usted? preguntó el alemán. Picasso lo miró a los ojos y le respondió –No. Esto lo hicieron ustedes.
La pregunta induce un tipo de respuesta, hablar del cuadro en lugar de hablar sobre la masacre que el cuadro denuncia. La pulsión de muerte interviene para romper esa trampa o lazo invisible que forma la pregunta y la respuesta de Picasso queda por fuera de ese condicionamiento que la pregunta trata de imponer. La respuesta invierte las posiciones. Lo importante no es quien lo pintó sino quien lo hizo. Si el cuadro es malo cometer la atrocidad real es mucho peor.

El ingenio de Churchill - El arte de la buena respuesta
Una buena respuesta tiene tres condiciones:
Debe ser Firme, Ingeniosa y Respetuosa
Su función es dejar bien posicionado al que la esgrime
Cuando Churchill cumplió 80 años un periodista menor de 30 fue a fotografiarlo y le dijo: - Sir Winston, espero fotografiarlo nuevamente cuando Ud cumpla 90 años. Respuesta de Churchill:- Por qué no? Ud parece bastante saludable.
Telegramas intercambiados entre Bernard Shaw (mayor dramaturgo lés del siglo 20) y Churchill (mayor líder inglés del siglo 20). Invitación de Bernard Shaw a Churchill: 'Tengo el honor de invitar al digno primer-ministro al estreno de mi obra Pigmalión. Venga y traiga un amigo, si lo tiene.' Bernard Shaw
Respuesta de Churchill a Bernard Shaw: 'Agradezco al ilustre escritor la honrosa invitación. Infelizmente no podré concurrir a la primera presentación. Iré a la segunda, si se realiza.' Winston Churchill

El General Montgomery estaba siendo homenajeado, por vencer a Rommel en la batalla de África, en la IIª Guerra Mundial. Discurso del General Montgomery: 'No fumo, no bebo, no prevarico y soy un héroe' Churchill oyó el discurso y con celos, retrucó: 'Yo fumo, bebo, prevarico y soy el jefe de él.'
Sucedió en el Parlamento inglés.
Famosas fueron sus disputas con Lady Astor, la primera mujer miembro del Parlamento Británico. Fue durante uno de los discursos de Churchill en el que la diputada de la oposición pidió la palabra. Todos sabía que a Churchill no le gustaba que interrumpiesen sus discursos. Pero la palabra le fue dada a la parlamentaria y ella dijo en alto y buen tono:
-'Sr. Ministro, si Vuestra Excia. fuese mi marido, yo pondría veneno en su café !' Churchill, con mucha calma, se quitó los lentes, y en aquel silencio en el que todos estaban esperando la respuesta exclamó
-' Y si yo fuese su marido, me tomaba ese café.'

Otra en el Parlamento inglés:
Una diputada le dice a Churchill;
-´Señor, Ud esta borracho.´
Y el le contesta;
-´Señora, Ud es fea. Mañana yo estaré sobrio



Un problema náutico que no logramos resolver
Veamos otro ejemplo de inteligencia paralela. Corríamos una regata de Buenos Aires a Punta del Este con una embarcación pequeña y que no era muy apropiada para el evento, pero en esa época el entusiasmo era superior a las posibilidades económicas, -es lo que hay, dijimos y nos anotamos en la clase más chica. Avanzamos hasta donde pudimos, pero, como dice la ley de Murphy en el mundo de la náutica, el viento siempre sopla desde el lugar hacia el cual uno quiere ir.
El Sudeste era implacable y no lográbamos avanzar contra el viento, además el tiempo fue empeorando, así que ya de noche, decidimos abandonar y pusimos rumbo a Colonia, un pintoresco puerto de Uruguay rodeado de islas y peligrosas rocas que dificultan la entrada.
Todavía no habían aparecido los navegadores satelitales así que nos orientábamos en medio de la noche con una pínula que es una brújula que dirigida a un objeto permite obtener los grados hacia los que este está localizado. Tomando dos marcaciones, por ejemplo a una ciudad y a un faro, uno traza esas líneas en una carta náutica y donde se cruzan, es el lugar donde teóricamente uno se encuentra. Pero claro, es más fácil decirlo que hacerlo, y la noche, con algunas olas que se nos subían al velero por la popa y con el movimiento no encontrábamos bien como hacer, finalmente divisamos la ciudad de Colonia con sus luces y respiramos con tranquilidad. Como en las películas, comenzamos a hacer algunos chistes.
La ciudad desapareció de golpe Colonia no estaba más, se nos congeló la sangre en las venas, estaríamos atrás de la isla de rocas que nos taparía la Ciudad, en la zona que la carta designa con el nombre de Canal del Infierno por las corrientes que se forman. Imposible haber errado tanto, en esa zona existen rocas sumergidas e imposibles de divisar en la noche. A lo mejor las luces no eran de Colonia sino de otra ciudad uruguaya. Nos precipitamos en la mesa de navegación intentando corroborar las marcaciones, todo en medio del movimiento del barquito y la lluvia. De pronto volvimos a divisar lo que creíamos que era Colonia, estábamos bien, de pronto la perdimos y nuevamente la ubicamos. Las marcaciones nos daban otra posición muy diferente. Anotamos todos los datos y casi a la madrugada logramos entrar al puerto correcto, amarramos el barco y nos fuimos a dormir.
A la mañana estábamos tomando un café en el bar del puerto y escuchamos hablar de los apagones.
- ¿Que apagones? preguntamos inmediatamente.
– Los de anoche, nos dijeron, La luz se cortó dos veces.
Nadie había imaginado jamás esa posibilidad. Solo la inteligencia paralela, la que supera la realidad paradigmática hubiera sido capaz de pensar en esa alternativa, de habérsenos ocurrido hubiéramos podido corroborar esa posibilidad comunicándonos por radio con la prefectura uruguaya. La anécdota es intrascendente, queremos mostrar una índole de fenómenos que se encuentran fuera de los esquemas habituales del pensamiento y que no dificultan la solución de muchos problemas.

El enigma de los dos caminos
Un caminante llega a una bifurcación donde se abren dos caminos, uno bueno y conveniente, el otro largo y plagado de horribles peligros, una vez hecha la elección no se puede volver atrás. Al comienzo no existe ninguna diferencia entre los dos itinerarios y no hay forma de diferenciarlos.
Dos hermanos gemelos se encuentran custodiando la encrucijada y únicamente permiten hacer una sola pregunta a uno de ellos. Un hermano siempre miente y el otro siempre dice la verdad, pero tampoco es posible distinguir entre ellos porque que son idénticos.
¿ Existe la posibilidad de obtener una certeza sobre el camino correcto con una sola pregunta y sin saber a quien se la estamos haciendo ? Y si entendemos que sí .... ¿ cual es la pregunta ?
Solución:
La pregunta es ¿ Cual diría su hermano que es el camino bueno y positivo ? y simplemente hay que elegir el contrario.
No podemos identificar a cual le hacemos la pregunta, pero si responde el que siempre dice la verdad, nos va a decir lo que diría el hermano que miente, vale decir el otro camino, el malo.
Si se la hacemos al que siempre miente también nos va a señalar el camino contrario al que realmente diría su hermano que indicaría el correcto.
La resolución se obtiene haciendo intervenir si o si a la mentira, proceso contrario al que realizamos habitualmente cuando hacemos una pregunta. Normalmente la mentira es un obstáculo cuando aquí es el medio indispensable. Su incorporación produce la superación del paradigma que obstaculiza la solución.

Desaparece un día del calendario
De la expedición de Magallanes y luego de dar la vuelta al mundo por primera vez regresaron al cabo de años 18 hombres barbudos, flacos y en mal estado físico, habían partido 237, venían en un barco que apenas podía mantenerse a flote. Antonio Pigafetta había anotado cuidadosamente en el libro de bitácora las peripecias y vicisitudes que atravesaban en el viaje. Pero a Pigafetta le faltaba un día. Imposible dijo, anoté todo con total exactitud. Pero el mundo estaba en otro día. ¿año bisiesto? ¿alguna modificación del calendario? ¿Pigafetta se habría olvidado de anotarlo?
Finalmente los astrónomos de las Canarias lograron resolver el enigma, como habían dado la vuelta al mundo y era la primera que se lograba tal hazaña se produjo un fenómeno impredecible, al ir hacia el Oeste se fueron escapando del sol y tuvieron un día menos.
Julio Verne tomó este dato, invirtió la dirección del viaje, lo hace ir hacia el Este para que le sobre un día y este hecho permite el impresionante desenlace del libro La vuelta al mundo en Ochenta días, donde Phielas Fogg gana la apuesta al regresar a Inglaterra un día antes de lo previsto pero creyendo haber perdido todo porque sus cuentas le daban ochenta y un días se abandona sobre su sillón, su criado entra violentamente y lo arrastra al club donde hizo la apuesta e ingresa triunfal cuando el reloj estaba dando las campanadas de la hora que marcaría su derrota. Ningún lector se da cuenta de ese suceso impensable hasta que el libro revela sorpresivamente su final.

Buscando el interruptor
Existe una casa de dos pisos. En el piso de abajo hay tres interruptores y en el piso de arriba hay una única bombita de luz. Debemos descubrir cuál de los tres interruptores es el que enciende esa lámpara teniendo en cuenta que sólo podemos subir una única vez al piso de arriba a comprobar si la bombita está encendida y este es el único medio de verificación.
Solución: Consiste en encender el primer interruptor y esperar unos minutos. Apagamos el primer interruptor, encendemos el segundo y subimos a realizar la comprobación. Si la bombita está encendida, el interruptor correcto es, evidentemente, el segundo. Si está apagada, pero tocamos la lámpara y está caliente, significa que se encendió recientemente, con lo que el interruptor correcto es el primero. Y si por último la bombita está apagada y fría, significa que no la hemos encendido con ninguno de los dos primeros interruptores con lo que el correcto es el tercero.
En este caso superamos el esquema mental de la comprobación visual como única referencia. Para resolver la dificultad debemos incorporar el tacto, cosa no habitual pero imprescindible en este caso.

Colón y tierra firme

Como el almirante avanza por aguas desconocidas, podía llegar a tener señales de tierra cercana, como ser pájaros, cañas flotantes, plantas y ramas flotantes, etc. Es común que veleros que navegan en el mar reciban aves no marinas que buscan hacer pie en el barco porque ya no tienen fuerzas para volver a tierra. Pero el problema es donde está la isla, perfectamente se la podría estar dejando por babor o estribor y seguir navegando hacia un destino incierto.
¿Como resolver el problema cuando la vista del vigía no alcanza?
Colón llevaba cuervos, animales duros para sobrevivir en una larga travesía y que además aman las alturas, ante la inminencia de tierra Colón soltaba sus cuervos, el animal desde lo alto divisaba la isla e iba hacia ella, el almirante se limitaba a seguir su rumbo. *
En este caso la ruptura paradigmática se hace sobre el pensamiento que solo un hombre (vigía) es capaz de ver y señalar tierra firme, también un animal que domine las alturas y que desea escapar de una jaula, puede divisarla y marcarla con mucha mayor eficacia que cualquier marino. Colón tomó este artilugio de los vikingos.
* Este dato no está mencionado en la mayoría de los libros sobre el tema, pero aparece mencionado en su libro de bitácora.
NOTA: En una ocasión uno de los buitres regresó al barco.

La parábola bíblica
En otro campo, la parábola de la mujer adúltera nos muestra la trampa con que encerraron a Cristo los escribas y fariseos con una insidiosa pregunta que implicaba una forzosa disyuntiva.
Sorprendida en adulterio, la tradición indicaba el inmediato apedreamiento colectivo de la mujer. No sin malicia se le consulta a Jesucristo si se le aplica el mortal castigo. -Tú, pues, ¿qué dices?.
Si decía que sí traicionaba su doctrina de amor. Si decía que no instaba a desobedecer la ley mosaica.
Ante su silencio, se le insiste con la pregunta. La respuesta resuelve magistralmente la encrucijada sin eludir la respuesta.
No dice ni SI ni NO.
El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
Se trata de un salto cualitativo del pensamiento.