El héroe y la alienación
Alienar deriva del latín alienus , quiere decir ser otro o no ser uno mismo, es una especie de falta de autenticidad, es ser ajeno a uno mismo. En el extremo de las psicosis, el alienado es directamente otro con pocas posibilidades de recuperar su ser. En las neurosis se puede “ser otro” por diferentes razones, una es estar alienado al deseo ajeno. El héroe logra su lugar porque cumple el deseo del otro, realiza la hazaña que el otro no se anima o no puede concretar.
Podemos citar la conocida historia del gato y el cascabel, los ratones habían quedado diezmados por la presencia de un gato que había llegado al granero, se quejaban amargamente de la situación sin poder encontrar una solución que los protegiera, hasta que uno tuvo una brillante idea, ¡pongámosle un cascabel y de esa forma sabremos cuando se acerca! Todos festejaron la excelente ocurrencia, hasta que otro ratón hizo una pregunta clave, ¿Pero, quién le pone el cascabel al gato? … No hubo respuesta.
Aquí se generan las condiciones por las cuales puede surgir un héroe, que todos quieran pero nadie pueda o se anime . El que se proponga se convertirá en ídolo pero se determina como alienado porque queda encadenado al deseo del otro, excepto que pueda convertirlo en su propio deseo, aunque en este caso ya no necesita sentirse héroe.
El niño, su majestad el bebé , es el héroe de los padres, de la familia, del pueblo, a veces de un país, carga que a veces puede ser demasiado pesada, ya que asume con las frustraciones ajenas. Si el deseo del Otro está en exceso se vuelve hiperpotente (traumático) y puede inhibir el deseo del sujeto. Todos los entrenadores conocen muy bien casos de niños y jóvenes que abandonaron el deporte por excesiva presión familiar (deseo del Otro) que no pudieron soportar. Ante esta situación el sujeto no puede constituir su propio deseo ( hacer la suya ).
En cambio si el deseo del Otro no está, el bebé enfrenta graves problemas, los casos de niños criados en el orfanato y que fueron descriptos por Spitz, no dejan lugar a dudas. Diferenció dos cuadros clínicos a los que les dio el nombre de privación emocional parcial y privación emocional total ( hospitalismo ) dejando severas consecuencias en su desarrollo anímico y corporal. Y también los entrenadores conocen casos de niños que abandonaron el deporte o mermaron su rendimiento por indiferencia de los padres.
Prácticamente no existe deportista de alto rendimiento cuyo deseo no sea efecto de frustraciones de los padres que el hijo debe satisfacer O éxitos que el sujeto se ve obligado a igualar, en general intentan cambiar de deporte o actividad por la intensa presión del éxito paterno. A los hijos de figuras muy destacadas les suele ser difícil desarrollar su propia personalidad. . No necesariamente este es un camino imposible, pero si el hijo carga demasiado con esas frustraciones que debe resarcir, puede perder el sentido de su existencia, alienarse en ese deseo ajeno y en ese caso no puede constituirse como sujeto deseante. De esta forma se opaca como objeto al servicio del deseo del Otro. No puede ser él mismo , percibiendo una constante sensación de in autenticidad en sus actos y sentimientos.
© Gustavo Maure
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Suzuki, Shunryu, Mente zen, mente de principiante , Buenos Aires, 1994, Editorial Troquel. 2° edición.
Spitz, René, El primer año de vida del niño , México, Ed. Fondo de Cultura Económica, 1996, pág. 197.
Spitz, René, El primer año de vida del niño , México, Ed. Fondo de Cultura Económica, 1996, pág. 204.