Entrevista a Fernando “Rifle” Pandolfi”
Fernando Pandolfi cambió los botines por las zapatillas de lona, la camiseta por una sencilla remera de rock y la pelota por una Fender telecaster colorada. Su actitud tranquila y conciliadora describe en él un hombre que cambió una triunfante profesión por las armonías de guitarras y voces. Las gambetas y los cabezazos se transformaron en canciones rockeras y los gritos de gol en tonadas y melodías con cierto olor a tango. Lo más difícil habrá sido su repentino cambio de profesión, pero dentro de sus palabras se encuentra un Pandolfi autentico y tranquilo que enmudece a sus seguidores, ahora del rock, cantando sus propias canciones que salen de su verdadero interior.

-Como preferís la nota, ¿Cómo ex jugador de fútbol o como músico de rock?
-En realidad soy las dos cosas, pero ya a esta altura preferiría que sobre pase el músico al ex jugador. Ya hace siete años que me dedico a esto y en primera jugué ocho años. Pero nunca voy a dejar de ser un ex futbolista, la gente me conoce en ese rubro.
-¿En que momento decidiste colgar los botines y dedicarte a la música?
-Creo que desde chico. Lo que pasa es que en mi casa las influencias no eran musicales sino más bien deportivas. Entonces desde que nací todo lo que pasaba en casa era puramente de fútbol más que nada. A los catorce años empecé a escuchar rock. Y desde ese entonces empecé comprar discos de bandas como “Ratones Paranoicos” “Rolling Stone”, “Guns and Roses”, y no pare más. Y cuando volví de Italia empecé a tomarme el fútbol de otra manera, responsablemente, pero ya no sentía que era mi vida. Me acuerdo que me compré una criolla y un cancionero y de a poco comencé con la guitarra y a cantar canciones que me gustaban. Empecé a escribir y a ponerle música a esas escrituras.
El rifle Pandolfi salió de las inferiores de Velez gracias al Dt de ese momento, Carlos Bianchi. Desde esos tiempos, el prolijo delantero del Barrio de Liniers, logró incontables títulos vistiendo la “V” azul en su pecho. Más tarde fue transferido al Perugia de Italia donde jugó un año para retornar al club que lo vio nacer. Allí permaneció un tiempo para terminar su carrera en Boca Juniors.
- ¿Como comenzaste con tu primer banda?
-Tenía unos amigos que ensayaban con una banda a la vuelta de mi casa y les faltaba un guitarrista, así que de a poco comencé a tocar con ellos. Un día me invitan a tocar a un bar y ahí tuve que empezar una dura decisión. Imaginate que yo en esos momentos jugaba en Boca y si lo hacía me iban a crucificar. Era muy jugado el asunto, viste como es el ambiente del fútbol, la gente no entiende que te gustan otras cosas. Pero igualmente fui y toque una fecha con la banda.
-¿Te crucificaron?
-Si, por supuesto. Y a los seis meses me retiré.
-¿Te arrepentís?
-No, para nada. Estaba medio aturdido del ambiente, estaba hinchado las pelotas.
-La gente cuando te ve con tu banda “Mil Hormigas” cantando y tocando la Guitarra, ¿Pensas que tienen un prejuicio al verte en otro ambiente?
-Al principio sí. Yo desde el escenario escuchaba como me puteaban porque me identificaban con Boca o con Velez. Pero eso pasó. Yo creo que el prejuicio viene más por mi parte ahora. El público ya se acostumbró y creo que ve que esto me lo tomo en serio y no para divertirme solamente. Y la gente lo siente y me respeta por eso.
-¿Que es más difícil, salir a la cancha de Boca o a tocar?
-Salir a la cancha de Boca definitivamente. Porque si estás mal te putean los contrarios y los de Boca, y si estás bien los contrarios, pero siempre hay gente que te putea. En el rock no pasa. Podes pifiar una nota pero mientras se tenga actitud, ¿quién te va a putear? Al que no le gusta se va y listo. En el fútbol ya es una cuestión cultural que te insulten, en un concierto de rock no.
-Del Pandolfi jugador al Pandolfi músico, ¿qué es lo que cambió internamente?
-Mira, le podes preguntar a cualquiera que me conoció en las dos facetas y te van a decir que cambié para mejor. Antes estaba todo el día fastidioso. Viste cuando ves una persona que no hay nada que le venga bien. Así era yo, pero no por estrella, sino por que no estaba bien en el lugar que estaba. El fútbol era una cuestión laboral, nada más. Y la decisión que tomé fue dura al principio, porque es muy difícil volver a empezar, pero me dio la posibilidad de crecer como persona, internamente.
-¿Se puede decir, entonces, que naciste para ser músico y el fútbol fue una mera circunstancia de la vida?
-No se, puede ser. Yo creo que lo habría hecho igual si no fuese jugador, pero no se.
-¿Cómo tomó tu familia la decisión?
-Al principio difícil. Mi mujer, por suerte, siempre me apoyó. Mi viejo también, pero como el sigue ligado al fútbol al principio le costó y seguramente no le gustó la decisión. Él hubiera preferido que siga jugando, que sea mejor jugador de lo que fui, más fuerte. Pero luego de un tiempo lo entendió. Y viene a algunos conciertos y me pide que le pase los temas.
-Hay que tener “huevos” para dejar una profesión, en la cual te iba muy bien, para hacer lo que realmente te gusta. No todos lo hacen.
-Sí, y mucha gente me lo comenta con gran admiración. Pero hay otros que te dicen “que boludo!, con la guita que ganabas”.
-Pero hay gente que no lo comprende.
-Y sí, y así está el mundo. Cuando llega el momento en tu vida que tenes que tomar una decisión tenes que tomarla y no escuchar a los demás. Seguir un poco el instinto de uno, y si te va mal o bien eso es otra cosa. Pero si pasas toda tu vida pensando en hacer lo que te gusta y no lo llevas a cabo terminas siendo un resentido.
-Volviendo a la primer pregunta, ¿Cómo preferís, de ahora en más, que te hagan la nota, cómo músico o como ex jugador?
-Por lo que soy ahora.
En los momentos clave de nuestras vidas hay pocas personas que se animan a tomar decisiones. Cambiar el rumbo no es fácil. Nadie nos asegura un éxito en nuestro nuevo emprendimiento. Pero, ¿Qué importa? Mientras estemos felices de lo que hacemos. El Rifle Pandolfi lo pensó, lo meditó y lo hizo. ¿Quién le puede decir algo al respecto?
Federico Poletti fgpoletti@gmail.com