El psicoanálisis y el deporte forman un matrimonio difícil o tal vez imposible. Pero aún al modo de los divorcios que dejan frases hirientes pero no por eso menos verdaderas, trataremos de rescatar algunas ideas que puedan sernos de utilidad. Podemos distinguir entre síntoma e inhibición, el primero es un agregado o una especie de cuerpo extraño en el psiquismo, como por ejemplo una fobia a los vuelos en avión, en cambio la inhibición es una disminución de una función psíquica. El deportista con problemas anímicos tiende a la inhibición, vale decir a una merma, deterioro o menoscabo en su capacidad de juego, una pérdida de eficacia generada por el nerviosismo en algunas situaciones críticas. Es claramente una pérdida de rendimiento.
Intentaremos relacionar estos eclipses del potencial competitivo con la agresividad, la angustia y el deseo.